Del viaje largo al trayecto diario: prepara tu coche para septiembre

Septiembre cambia muchas cosas.

Cambian los horarios, vuelven las reuniones, empiezan las clases, recuperamos las agendas y reaparecen esos trayectos que durante unas semanas habíamos dejado aparcados.

Y también cambia nuestra forma de utilizar el coche.

En agosto podemos recorrer cientos de kilómetros de una sola vez para llegar a nuestro destino de vacaciones. En septiembre quizá hagamos muchos menos kilómetros al día, pero arrancamos el vehículo varias veces, circulamos por ciudad, nos detenemos continuamente, buscamos aparcamiento y repetimos prácticamente los mismos recorridos de lunes a viernes.

Pasamos del gran viaje a cientos de pequeños viajes.

Y aunque pueda parecer que este tipo de conducción exige menos al vehículo, no siempre es así.

Por eso, después de comprobar tras las vacaciones que todo está en orden, septiembre es un buen momento para adaptar el coche al uso que realmente vamos a darle durante los próximos meses.

Menos kilómetros no siempre significan menos exigencia
Los trayectos cortos y frecuentes tienen características muy diferentes a la conducción por carretera.

Arrancar, recorrer unos pocos kilómetros, detener el vehículo y repetir la operación varias veces durante el día supone un patrón de utilización distinto. Además, en ciudad aparecen frenadas constantes, cambios de velocidad, semáforos, retenciones y periodos al ralentí.

El coche que durante el verano nos ha llevado de Vitoria a la costa, a la montaña o a cualquier otro destino vuelve ahora a convertirse en una herramienta fundamental de nuestra organización cotidiana.

Y esa nueva rutina merece también nuestra atención.

La batería vuelve a trabajar de otra manera
Durante los meses de verano solemos pensar especialmente en neumáticos, refrigeración o climatización. Con la vuelta a los recorridos urbanos, la batería recupera protagonismo.

Los arranques frecuentes y los desplazamientos muy cortos pueden hacer que el sistema no disponga siempre del tiempo suficiente para recuperar plenamente la energía utilizada durante el arranque.

Si la batería tiene ya algunos años o hemos detectado que al coche le cuesta arrancar, conviene comprobar su estado antes de que lleguen las temperaturas más bajas.

Septiembre puede ser un buen momento para anticiparnos.

Porque, como ocurre tantas veces en el mantenimiento del automóvil, es más sencillo revisar que esperar a que aparezca el problema.

Neumáticos: también importan en la ciudad
Después de los kilómetros acumulados durante las vacaciones, revisar los neumáticos continúa siendo fundamental.

Pero ahora cambia el escenario.

Bordillos, badenes, rotondas, maniobras de aparcamiento y frenadas forman parte del día a día. Comprobar la presión, observar el desgaste y asegurarnos de que no existen daños visibles nos permite comenzar esta nueva etapa con mayor seguridad.

Además, una presión incorrecta no solo afecta al comportamiento del vehículo. También puede influir en el consumo y provocar un desgaste irregular del neumático.

Unos minutos de revisión pueden evitar muchos kilómetros conduciendo en condiciones que no son las adecuadas.

Frenar, arrancar, volver a frenar
La conducción urbana exige especialmente al sistema de frenado.

En carretera podemos mantener una velocidad relativamente constante durante kilómetros. En ciudad ocurre exactamente lo contrario.

Semáforo. Paso de peatones. Retención. Rotonda. Aparcamiento.

Y vuelta a empezar.

Si durante el verano hemos notado vibraciones, ruidos, cambios en el tacto del pedal o cualquier comportamiento diferente al habitual, no deberíamos incorporarlo a nuestra rutina como si fuese algo normal.

Los pequeños avisos que da un vehículo merecen ser escuchados.

Empiezan a cambiar la luz y las temperaturas
Septiembre todavía conserva mucho del verano, pero los días empiezan a acortarse y poco a poco recuperamos desplazamientos con menos luz.

Es un buen momento para comprobar luces de posición, cruce, freno e intermitentes y asegurarnos también de que los cristales ofrecen una visibilidad correcta.

Lo mismo sucede con el sistema de climatización.

Después de utilizar intensamente el aire acondicionado durante el verano, comenzaremos progresivamente a necesitar otras funciones, especialmente el desempañado cuando aumente la humedad y bajen las temperaturas.

La visibilidad no es una cuestión de comodidad. Es una cuestión de seguridad.

El interior también vuelve a la rutina
Arena, polvo, restos de comida, botellas, juguetes, bolsas, mapas, cargadores…

Los viajes dejan recuerdos. Algunos merecen quedarse y otros pueden salir del coche.

Una limpieza profunda después del verano permite recuperar un habitáculo agradable, pero también preparar el vehículo para un uso mucho más cotidiano.

Volvemos a llevar mochilas, ordenadores, documentación, material deportivo o todo aquello que forma parte de nuestra organización semanal.

Eliminar objetos innecesarios, limpiar cristales y superficies y reorganizar el espacio hace que el coche vuelva a estar preparado para aquello que realmente necesitamos.

Recuperar también nuestros hábitos al volante
No todo depende del vehículo.

Septiembre puede ser también un buen momento para revisar nuestra propia manera de conducir.

Después de semanas con horarios diferentes, conviene recuperar hábitos sencillos: salir con tiempo suficiente, evitar aceleraciones y frenadas innecesarias, mantener las distancias, reducir distracciones y planificar los desplazamientos.

Especialmente durante las primeras semanas de vuelta al colegio y al trabajo, cuando aumenta nuevamente el tráfico en determinados horarios.

La conducción eficiente empieza muchas veces antes de girar la llave o pulsar el botón de arranque.

Septiembre: cientos de pequeños viajes
Preparar un coche no siempre significa ponerlo a punto para recorrer mil kilómetros.

A veces significa exactamente lo contrario.

Significa asegurarnos de que está preparado para llevarnos cada mañana al trabajo, acercar a los niños al colegio, hacer una gestión, acudir a una reunión, ir a comprar o regresar a casa al final del día.

Trayectos pequeños que, sumados, representan una parte enorme de nuestra vida al volante.

En Pro&Cars entendemos el mantenimiento desde esa perspectiva: no solo actuar cuando aparece una avería, sino conocer cómo utilizamos nuestro vehículo y anticiparnos a lo que puede necesitar.

Porque cada época del año plantea unas exigencias diferentes.

Y septiembre no exige preparar el coche para un gran viaje.

Exige prepararlo para cientos de pequeños viajes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Descubre más desde Pro&Cars

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Abrir chat
Hola
¿En qué podemos ayudarte?